El 90% de los periodistas vallisoletanos que respondieron a la encuesta que la Asociación de la Prensa de Valladolid difundió durante los meses de noviembre y diciembre de 2012 consideran que la situación actual de la profesión es mala o muy mala, mientras que el 97%, -la práctica totalidad de quienes la realizaron-, entiende que la calidad informativa ha empeorado a consecuencia de la crisis.

Preguntados acerca de si la crisis está afectando a la calidad de la información que se ofrece, más de la mitad de los encuestados cree que afecta mucho, o muy significativamente, -un 51%-, mientras que otro 46% responde que sí, y sólo un 3% considera que la situación económica que se está viviendo no afecta significativamente al trabajo que están realizando los periodistas.

Los datos que arroja el sondeo no pueden resultar más desalentadores, puesto que la profesión misma duda de la independencia de los medios de comunicación, siendo una buena parte de los propios trabajadores de los medios quienes se decantan por responder a la pregunta afirmando que la independencia no existe “en absoluto”.

Así, sobre un total de 42 opiniones, son 14 los que piensan que los medios no son en absoluto independientes (el 33%), mientras otros 21 (el 50%) consideran que son “poco independientes”, sólo 7 (el 17%) señalan que son “razonablemente independientes”, y ninguno afirmó de forma rotunda que sí lo son.

Curiosamente, son los profesionales de los gabinetes de prensa institucionales quienes se muestran más críticos a este respecto, mientras que los defensores de la independencia de los medios hasta un punto “razonable” ejercen en su mayoría en los propios medios de comunicación.

Sobre las consecuencias de la crisis desde el punto de vista práctico en sus puestos de trabajo, los periodistas vallisoletanos están seriamente preocupados por sus empleos y reconocen que en los últimos cuatro años sus condiciones laborales han empeorado sensiblemente.

Así, sólo el 10% de los participantes afirma no temer por el mantenimiento de su empleo, mientras el 34% reconoce sentir cierta preocupación, otro 34% temer bastante por el futuro de sus puestos de trabajo, y el 22% estar muy preocupado.

Son los trabajadores de los medios de comunicación -en su inmensa mayoría trabajadores por cuenta ajena- los que muestran mayor preocupación por su futuro, mientras los periodistas que trabajan en gabinetes se reconocen más tranquilos con respecto a su situación laboral.

Ajustes de plantilla y peores condiciones


El 78% de los encuestados ha vivido ya ajustes en la plantilla de la empresa o institución en la que desempeña sus funciones y en el mismo porcentaje, afirman temer nuevos ajustes de personal en el futuro. Es llamativo que la mayoría de quienes respondieron sí a la primera pregunta -haber sufrido ya recortes de personal- responden afirmativamente también a la segunda -temor a nuevos recortes-.

Sobre los cambios en su día a día y su situación laboral, el 30% ha visto su salario congelado o incluso reducido (la práctica totalidad de los gabinetes de prensa institucionales y empresariales y una parte significativa de los trabajadores de los medios), el 27% reconoce tener mayor carga de trabajo, e incluso, en un 18% haber asumido la de sus compañeros despedidos. Un 14% ha visto cómo sus convenios se modificaban para empeorar las condiciones ya pactadas, y un 11% se queja de haber incrementado su trabajo, viéndose obligado a escribir en nuevos soportes, asumiendo así funciones que hasta ahora no realizaba.

Abandonar la profesión


Los periodistas en situación de desempleo son los más críticos con el estado actual de la profesión, los más negativos a la hora de calificar la calidad de la información que se ofrece y coinciden en afirmar que la independencia de los medios de comunicación no existe “en absoluto”.

Todos ellos aseguran haber valorado en alguna ocasión el abandono temporal o definitivo de la profesión, y afirman invertir el tiempo mientras se encuentran en paro no sólo en buscar empleo, sino en reciclarse, recibiendo formación relacionada con el mundo de la comunicación, estudiando postgrados universitarios o aprendiendo idiomas, además de dedicarle tiempo, en algún caso, a la familia y el voluntariado.

Pero no sólo son los periodistas actualmente desempleados los que muestran su disposición a dejar la profesión. Siendo esta una pregunta a la que no todos respondieron, la encuesta muestra el cansancio de muchos ante los recortes salariales y de plantilla y el empeoramiento de sus condiciones laborales, siendo un 43% los participantes que aseguran haber pensado alguna vez en arrojar la toalla, un 31% los que han considerado dejar el periodismo temporalmente y un 17% abandonar, incluso, definitivamente, mientras que sólo un 9% manifiesta no haberlo pensado nunca.

Carencias formativas


A la hora de valorar las carencias formativas en la profesión entre los ejercientes de la provincia, la mayoría de periodistas encuestados detecta falta de preparación en nuevas tecnologías e idiomas, mientras que muchos también reclaman que se oferte formación específica en determinadas materias que facilite la especialización periodística.

Haciendo gala de autocrítica, los profesionales reconocen que también se necesita formación de reciclaje, para conseguir un mayor dominio del manejo de las fuentes, de la lengua española y la corrección de vicios que se van adquiriendo con los años en el ejercicio de la profesión.

Asimismo, plantean la necesidad de cursos de emprendeduría y autoempleo.